Entre las 16 y las 18, Ensenada fue un desierto. Las calles y comercios lucieron vacíos y se respiraba un clima tenso y de ansiedad. Pero ni bien llegó el final en Qatar, con la clasificación a la final asegurada, los vecinos ganaron las calles a expresar su alegría. Los autos poblaron La Merced y otras arterias haciendo sonar sus sirenas. El punto de concentración fue otra vez la esquina de Presidente Perón y Sidotti, en plaza Belgrano. Cientos de personas se congregaron con camisetas y banderas para dar rienda suelta a la alegría, la misma que se extendió por todo el país.